Reciban un cordial saludo, a todos los que a través de este blog de la PARROQUIA INMACULADA CONCEPCIÓN, de Yaritagua, Municipio Peña Estado Yaracuy, Venezuela están en contacto. Queremos crecer como una comunidad cristiana que ANUNCIA, FORMA, CELEBRA Y DA TESTIMONIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Todos los cristianos, nos sentimos invitados y llamados a asumir el compromiso de evangelizar de la que cada uno somos corresponsables. Párroco Jesús Antonio Acero.

Se Invita a la Feligresía en general, a participar de las Charlas de Formación los días martes a partir de las 5:30pm


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Noveno día de la Novena a Nuestra Inmaculada 7-12-2.016

Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen preparaste digna morada a tu Hijo, te suplicamos, que, así como por la muerte prevista de tu Hijo la preservaste de toda mancha, por la intercesión de María nos concedas llegar a Ti enteramente limpios. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como has concedido a María la gracia de ir al cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de Ti, te suplicamos humildemente, por intercesión de María Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos Sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al cielo, para siempre gozar, en tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por ella.
Es muy fácil centrar toda nuestra atención en la escena del Calvario. De pie, María, junto a la Cruz de Cristo, en compañía de otras personas: un hombre joven, Juan. Unas mujeres piadosas. Una pecadora penitente. Dos ladrones crucificados. Dos conversos de última hora: Dimas y Longinos. A todos los corredimidos por los Dolores de la Virgen, la misericordia de Dios Padre y de nuestro Redentor Jesucristo. Amén....
Santa María de cada día
Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Ave María.
Para el último día de la Novena
Señor: Al tener que terminar hoy la Novena a la Inmaculada Concepción, se me ocurre rezar la oración del cristiano que le dice a María, no «adiós», ni hasta el año que viene, sino «hasta la vista», que es decir, hasta siempre.
Nuestra Señora de todos los meses. O Virgen de todo el año. O compañera de todas las horas. O Madre de todos los minutos.
Santa María del lunes perezoso, en que nos cuesta poner en marcha la máquina escolar y profesional, después del stop dominical. Tú puedes auparnos, Virgen diligente.
Santa María del martes, aunque sea 13, aun cuando tengamos que casarnos o, al menos, embarcarnos en la rutina de una semana recién comenzada. Tú sabes ayudarnos.
Santa María del miércoles gris y anodino, impersonal, ya lejos del domingo anterior para recordar y más lejano aún del próximo para soñar. Tú quieres ayudarnos.
Santa María del jueves simpático, descansillo psicológico en mitad de la semana; y del viernes molesto, y del sábado con fragancia de víspera. Y del domingo esperanzadoramente feliz. Santa María de todos los días.
Y de las cuatro estaciones. De la primavera, porque significa flores y alegría, y Tú eres la feliz entre todas las mujeres. Del verano, que es fruto y calor, y Jesús es el fruto bendito de tu vientre. Del otoño, que destempla y necesita tu templanza. Del invierno, cuyo frío exige tu calor maternal. Por eso: ¡hasta siempre, María!

martes, 6 de diciembre de 2016

Octavo día de la Novena a Nuestra Inmaculada 6-12-2.016

ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como diste a María la gracia de una ardentísima caridad y amor de Dios sobre todas las cosas, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero de ti, ¡oh Dios Señor nuestro!, nuestro verdadero bien, nuestro bienhechor, nuestro padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un solo pecado.
María, en nuestra vida
Luego dijo al discípulo: «He ahí a tu Madre». Jn 19, 27.
María, Madre. Desde siempre, los cristianos te han llamado así, tomando el relevo de Jesús, que te prodigó ese nombre familiar durante su estancia en el hogar de Nazaret. Pero hoy, hemos aprendido a llamarte, además de Madre de Dios y de los hombres, Madre de la Iglesia, prolongación de la casa de Cristo en el tiempo y en el espacio.
María, Abogada. Desde los primeros siglos de la era cristiana, los fieles repetimos sin cesar la oración: «Bajo tu protección, nos refugiamos, Santa Madre de Dios. No desprecias nuestras súplicas en la necesidad, mas líbranos siempre de todos los peligros».
María, Reina. Desde que te inventaron las letanías, como una cadena sin fin, los cristianos han ido desgranando su invocación: Reina de los apóstoles, Reina de quienes guardan su castidad, Reina de los santos, Reina de la paz.
María, Intercesora. Desde que un día forzaste el primer signo de Jesucristo en el escenario de Caná, todos sus discípulos creemos en tu poder medianero con el único Mediador entre Dios y los hombres.
María, Auxiliadora. Desde que aprendiste a prestar los primeros auxilios a Jesús Niño en Belén, no has dejado de ser el «Auxilio en la carretera» de la historia para todos los miembros necesitados del Cuerpo Místico de Cristo.
Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen preparaste digna morada a tu Hijo, te suplicamos, que, así como por la muerte prevista de tu Hijo la preservaste de toda mancha, por la intercesión de María nos concedas llegar a Ti enteramente limpios. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo... Amén.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Séptimo día de la Novena a Nuestra Inmaculada 5-12-2.016

ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximía, por la cual es llamada Virgen de las vírgenes, así te suplicamos, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que tantos han conservado mediante la devoción de la Virgen y tu protección.
Vamos a escuchar las primeras palabras de Jesús conservadas en el Evangelio. Son un diálogo con María y José para darles una doctrina recia. A los hijos de Dios reunidos para ocuparse en el templo de las cosas que son del Padre Celestial, la paz y el gozo del Señor.
Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen preparaste digna morada a tu Hijo, te suplicamos, que, así como por la muerte prevista de tu Hijo la preservaste de toda mancha, por la intercesión de María nos concedas llegar a Ti enteramente limpios. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Sexto día de la Novena a Nuestra Inmaculada 4-12-2.016

María, lugar de encuentro entre el hombre y Dios
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros. Jn 1, 14.
María es la más moderna, la primera entre todas las mujeres de la Humanidad.
A la cabeza de la innumerable muchedumbre de los humanos fue al encuentro de Dios, a quien habíamos perdido.
Fino alborear de la pureza de la Humanidad,
corazón entregado al Amor,
libertad absoluta para pronunciar el Sí de los esponsales del hombre con Dios.
Es Ella la primera mujer que renovó definitivamente con Dios la Alianza del Amor infinito. En su alma y en su propia carne es Ella el lugar de encuentro entre:
- lo natural y lo sobrenatural,
- lo finito y lo infinito,
- el hombre y Dios.
Ella es la primera criatura «re-creada» que participó de la condición de criatura redimida, prototipo del hombre nuevo que hemos de llegar a ser.
En el centro de una Humanidad en marcha hacia su divinización en Cristo, la Virgen María es la eficacia en estado puro.
Estando totalmente entregada al servicio del Reino y siendo absolutamente pura, nada en Ella es obstáculo para la Encarnación ni para la Redención.
María nos enseña a ver a Dios en los «encuentros» con personas.
Según el Evangelio, Cristo se nos acerca en el compañero de viaje, en el autobús, en el tren; en el pordiosero que pide limosna; en la persona que nos saluda en la calle y sobre todo en cada uno de los miembros de nuestra comunidad familiar, escolar. Seamos conscientes de esa proximidad. Veamos en cada encuentro el «sacramento» (signo, pero eficaz) de Cristo. Todo ello es indudablemente una vivencia de unión con Dios, es oración. Depende sólo de la viveza de nuestra fe, de nuestro espíritu de oración.
Si realmente tenemos fe vibraremos ante lo de «tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber..., pues lo que hicisteis con otros en mi nombre, conmigo lo hicisteis».
ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como, desde el primer momento, infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, así te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de cristianos.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Quinto día de la Novena a Nuestra Inmaculada 3-12-2.016

Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen preparaste digna morada a tu Hijo, te suplicamos, que, así como por la muerte prevista de tu Hijo la preservaste de toda mancha, por la intercesión de María nos concedas llegar a Ti enteramente limpios.
Amén.
Grandeza de María
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. Lc 1, 48.
Toda la grandeza de María radica en el cimiento de su humildad; humildad de una creatura privilegiada, única en el mundo, divina y regia, como un rayo que proviene del sol. Pero, mejor que el sol, pues la Virgen es inteligente y es libre, sabía bien que todo cuanto tiene de riqueza le viene de Dios, de esa hoguera de caridad que alberga en su seno.
Humildad novísima y hermosa sin igual que no la deja sentir la tentación de minimizar la magnitud del don recibido, ni hacer callar la alabanza que asoma a los labios de quien la saluda, elogio que harán de Ella todas las futuras generaciones:
«Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones
porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí».
Parecida humildad es tanto más profunda, cuanto que al afirmar su nada para cantar las alabanzas de su Dios, crea nuevos abismos que la Gracia llenará.
Humildad, caridad. Virtudes marianas por excelencia, resaltadas en la Visitación de manera muy especial. Jesús, presente en María, viene al encuentro de Jesús, presente en sus hermanos pacadores. Se esconde de este modo para poder amarse más a sí mismo en nosotros, por María, por San Juan Bautista, por Santa Isabel y por todos aquellos que, habiéndolo recibido, busquen entregarse a los demás.
Hoy nos vamos a acercar a María para pedirle entender estas escenas: Circuncisión, Purificación de María, y Presentación del Niño. Santa Obediencia podríamos titular este tríptico sublime. Obediencia, pedida con urgencia por Su Santidad Pablo VI, y que supone una virtud de cimientos: HUMILDAD. Sobre los hijos de la Virgen que quieren aprender sus heroicas lecciones, descienda la gracia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Amén.
ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como, desde el primer instante de su Concepción, diste a María más gracia que a todos los santos y ángeles del cielo, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos inspires un aprecio singular de la divina gracia que tú nos adquiriste con tu sangre, y nos concedas el aumentarla más y más con nuestras buenas obras y con la recepción de tus Santos Sacramentos, especialmente el de la Comunión.
iQué maravilla hace Dios con el hombre, cuando el hombre le deja hacer a Dios!
María fue grande, porque:
Creyó.
Se fió.
Se abandonó.
Pero para dejarle a Dios hacer todo, convéncete, primero, de que tú no puedes hacer nada.
«El Señor hizo en mí maravillas. Gloria al Señor.
Porque vio la pequeñez de su esclava».

viernes, 2 de diciembre de 2016

Cuarto día de la Novena a Nuestra Inmaculada 2-12-2.016

María es el gran Camino para encontrar con toda seguridad y fácilmente a Jesús. Su Santidad Pablo VI nos lo dice bellamente en la Encíclica "Mense maio": Porque María es siempre camino que conduce a Cristo. Todo encuentro con Ella no puede menos de terminar en un encuentro con Cristo mismo. ¿Y qué otra cosa significa el continuo recurso a María, sino buscar entre sus brazos, en Ella, por Ella y con Ella a Cristo nuestro Salvador?» A todos los congregados junto a la Virgen Madre para encontrarnos con Cristo Jesús, la paz y el gozo para siempre.
ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como libraste a María de la inclinación al pecado y le diste dominio perfecto sobre todas sus pasiones, así te rogamos humildemente, por intercesión de María Inmaculada, nos concedas la gracia de ir domando nuestras pasiones y destruyendo nuestras malas inclinaciones, para que te podamos servir, con verdadera libertad de espíritu, sin imperfección ninguna.
Santa María, madre del Amor
Yo soy la madre del amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza.
El amor es la razón de ser del hombre, ley suprema del universo.
Dios es Amor.
El Amor es el núcleo del Evangelio, mandamiento nuevo de Jesús.
En esto conocerán que somos sus discípulos.
Jesús nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana y de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. El amor hace grandes a las almas y el egoísmo las empequeñece.
Un hombre sin amor es como un río sin agua, tendrá reseco el corazón y su vida pasará inútil, infecunda.
El hombre no puede encontrar su propia plenitud, si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás.
Toda la vida, cuando es auténtica, está orientada hacia el Amor.
El amor es abertura a los demás, entrega, « el corazón al viento».
El egoísmo es el amor invertido. Repliega y aísla.
Hemos nacido para el Amor y el Amor que no se da, se pudre dentro. Como el agua estancada, se corrompe. Como el pan que si no se come, se endurece.
El amor, cuando se da, se multiplica como el fuego que es más grande cuanto más enciende.
Amigo, si no amas no eres cristiano y, además, serás un desgraciado en la vida. Porque la raíz de la felicidad está en darse.
Una gracia muy especial para alcanzar hoy de María. Madre: enséñame a amar de verdad, sin egoísmo. Ella fue la mujer que amó hasta la cruz.
Tiene tan grande el corazón que puede ser Madre de toda la humanidad. Madre, Virgen de la ternura, haznos como Tú grandes para el amor.
¡Santa María, Madre del Amor, ruega por nosotros!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Tercer día de la Novena a Nuestra Inmaculada 1-12-2.016

María, modelo de fe, Tú que creíste en la palabra del Angel, y Dios obró maravillas en Ti, aumenta en nosotros la fe, sin la cual no podemos agradar a Dios, ni salvarnos.
Ruega por nosotros.
Inmaculada Concepción
En verdad que eres hermosa amada mía. Cant. 4, 1.
Todos entramos en este mundo marcados con el estigma del pecado de Adán, desviados de nuestro fin verdadero.
Para hablar a Dios es menester una conversión. Sedientos de Dios por naturaleza y por vocación sobrenatural, somos solidarios de una raza pecadora. Antes de que el nuevo Adán reine en nuestras almas, ya somos herederos del antiguo Adán pecador.
Por eso la Inmaculada nos invita a seguir en pos de ella hacia el encuentro del Salvador. Como a rebeldes que somos, nos enseña fidelidad y docilidad a las llamadas de la Gracia. Egoístas como somos, replegados sobre nosotros mismos, la Virgen nos dice que el sacrificio es la condición de toda genuina grandeza.
Ella tiene lecciones de humildad y de reconocimiento y gratitud a Dios, para nuestra tentación de orgullo.
Reducidos a la impotencia, en la amenaza continua de otra recaída, María nos recuerda el poder de la oración.
Efectivamente, la Concepción Inmaculada de la Virgen María no es solamente un privilegio negativo. Es, sobre todo, una realidad positiva, una plenitud de Gracia, una orientación del alma, desde sus cimientos mismos, que hace de la Virgen María un impulso celestial y como un clamor que sube hasta Dios. El mismo la ha traído a la existencia, como un eco siempre fidelísimo a la voz que la ha suscitado, como un espejo que devuelve el rayo de luz. Pero este ímpetu, esta claridad y esta correspondencia, son también resultado de una voluntad libre que, prevenida por la Gracia de Dios, jamás hace el menor gesto, jamás dice la menor palabra que pudiera traicionar la intención divina.
Habla Dios. Su creatura responde: «He aquí la esclava del Señor».
ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como preservaste a María de todo pecado venial en toda su vida, y a nosotros nos pides que purifiquemos más y más nuestras almas para ser dignos de ti, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de evitar los pecados veniales y la de procurar y obtener cada día más pureza y delicadeza de conciencia.
Santa María de la esperanza
Vida, dulzura y esperanza nuestra. Salve
De la Fe germina la Esperanza.
Esperanza, la virtud más olvidada de los cristianos, pero la más necesaria para ir por la vida, en ruta.
La esperanza del cristiano no es ni presunción ilusa del hombre que se cree confirmado en gracia, ni tampoco la angustia desesperada del que no confía en Dios.
La auténtica Esperanza es una mezcla de seguridad y temor. Seguridad en Dios que nos ama infinitamente. Temor de nosotros mismos que somos barro.
Esperanza, virtud de los hijos de Dios, que llaman al Omnipotente, Padre. Y si Dios cuida de los lirios y de los gorriones ¡cuánto más cuidará de nosotros!
Esperanza, virtud de caminantes. Ella mantiene en pie el corazón de los cristianos. Se sigue andando mientras hay esperanza, y cuando a un hombre le domina el cansancio, es porque se le acabó la Esperanza.
«Nos gozamos basados en la Esperanza de la que nadie queda confundido».
La Virgen fue alma de gran Esperanza. Conoció el Amor profundo de Dios que nos dio a su Hijo. Que Ella nos haga hombres de Esperanza, caminando sin fatiga, la mirada en el horizonte, donde nos espera el «Dios de la Esperanza».
La Virgen sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de El esperan con confianza la salvación.
Ella es la estrella de la esperanza que precede con su luz al pueblo de Dios peregrinante. Signo de esperanza segura y de consuelo en nuestras angustias y perplejidades de cada día.
¡Santa María, estrella de la Esperanza, ruega por nosotros!