Reciban un cordial saludo, a todos los que a través de este blog de la PARROQUIA INMACULADA CONCEPCIÓN, de Yaritagua, Municipio Peña Estado Yaracuy, Venezuela están en contacto. Queremos crecer como una comunidad cristiana que ANUNCIA, FORMA, CELEBRA Y DA TESTIMONIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Todos los cristianos, nos sentimos invitados y llamados a asumir el compromiso de evangelizar de la que cada uno somos corresponsables. Párroco Jesús Antonio Acero.
Se Invita a la Feligresía en general, a participar de las Charlas de Formación los días martes a partir de las 5:30pm
miércoles, 12 de abril de 2017
Miércoles Santo Misa y Unción de Enfermos 12-04-2017
Hoy se marca el final de la Cuaresma y el comienzo de la Pascua, a partir de hoy comienzan los días más importantes para la religión cristiana.
Para quien cree en Cristo, las penas y los dolores de la vida presente son signos de gracia y no de desgracia, son pruebas de la infinita benevolencia de Dios, que desarrolla aquel designio de amor, según el cual, como dice Jesús, el sarmiento que dé fruto, el Padre lo podará, para que dé más fruto.
“La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte.
La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él.”
Señor Jesús, te agradezco por el don de la vida. Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida. Ella me ayudará a ser plenamente la persona que Tú quieres que yo sea. No permitas que yo pierda o desperdicie lo que Tú quieres hacer conmigo para hacer completa mi vida en esta tierra y para preparar mi vida contigo en el Cielo.
Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera. (Estoy dolorido, cansado, confundido). Te pido que aceptes cada respiro como un acto de amor y de confianza en Ti. Tú eres mi Salvador. Yo quiero descansar sobre tu amante Corazón en la seguridad y en la paz, como un niño en los brazos de su padre. Yo sé que Tú no me abandonarás.
Te amo, mi Señor, quisiera amarte con todo mi corazón.
Amén.
domingo, 9 de abril de 2017
Domingo de Ramos 09-04-2017
El Domingo de Ramos, es el primer día de la Semana Santa, un período donde se conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. En esta fecha se recuerda cuando Jesucristo realizó la entrada triunfal a Jerusalén, siendo alabado por una multitud que lo aclamaba como Rey con cantos y palmas.
Las ceremonias litúrgicas del Domingo de Ramos comienzan con la bendición de las palmas y ramas de olivo que llevan los fieles a la Parroquia, rememorando este pasaje del evangelio.
Los días que van hasta el Jueves Santo pertenecen al tiempo cuaresmal y están caracterizados por los últimos acontecimientos de la vida del Señor. Los ramos simbolizan la participación gozosa en el rito procesional, en el que cristo va hacia la muerte para la salvación de todos los hombres. Así este Domingo tiene un doble carácter, de gloria y de sufrimiento.
En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria - anamnesis - de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada cada año.
Vamos hermanos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías.
Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.
San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".
Palabras con una extraña evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.
Sin embargo, son las últimas palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo evangelizador de la Iglesia en el mundo.
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Este es el evangelio, esta la nueva noticia, el contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de Jesús.
Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con él se podía medir la fuerza de la Resurrección.
La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.
martes, 28 de marzo de 2017
En Cuaresma
Cuaresma, tiempo de un nuevo comienzo, de un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección; victoria de Cristo sobre la muerte
Para llegar a ese destino seguro, imitemos a Cristo en su entrega por el ser humano; pensemos en el “otro” como un don que nos da la oportunidad de salir de nosotros mismos en actos de generosidad sincera y auténtica.
La humanidad como tal está conformada de nuestros prójimos, todos hijos de Dios. No podemos ponerles cara y nombre a cada uno, pero sí podemos conceptualizarlos como personas que Dios creó para que alcancen la plenitud en el cielo.
En Cuaresma, la gracia de Dios baja de manera especial a ti y a cada uno de nosotros, y busca que usando tu libertad lo sigas en la ruta a Su Pasión, para que, acompañándole, logres tu verdadera conversión: amarlo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, y manifestar tu amor a Cristo, de dos maneras:
a) Apoyándote en Él, abandonándote totalmente a Su Voluntad en las alegrías y en las penas, en el gozo y en el sufrimiento.
b) Apoyándote, sí, pero al mismo tiempo… ¡arriesgándote por Él! a través de tu participación activa, para que desde tu estado de vida des testimonio de un buen hijo de Dios, trabajando duro, orando con intensidad, cumpliendo sus Mandamientos, Bienaventuranzas y Obras de Misericordia para el bien de los otros; en una palabra, siendo el buen samaritano.
Para seguir difundiendo el Evangelio, se necesita que te ¡arriesgues por Él! Sé parte del cambio a un mundo mejor. ¡ Descubrir Su Presencia dentro de nosotros, en nuestro prójimo y en cada día de nuestra historia (cf Jn 14, 20).
domingo, 19 de marzo de 2017
Retiro de Cuaresma
El retiro es un momento de encuentro con Dios en la oración y el silencio a fin de experimentar y profundizar en su amor, dedicando el momento más oportuno según sus ocupaciones.
En esta Cuaresma podemos hacer mucho, si queremos. Podemos convertirnos, si queremos. Y nos convertiremos si trabajamos junto con Dios y con María, Madre de la Iglesia.
Los ejercicios espirituales son un tiempo intenso y largo de oración, en un momento propicio en la que recordamos los cuarenta días y noches de Jesús solo en el desierto. La oración personal es el desierto cotidiano del cristiano para estar a solas con Dios y poder salir así a los hermanos a compartir el amor del Padre.
Esta oración se sustenta sobre la fe de que Dios habla al corazón humano. San Ignacio de Loyola patrono de los ejercicios espirituales en la Iglesia. Este método pone a la persona sola delante de Dios, es decir, por más que estos ejercicios se hagan en grupo, el tiempo más importante es el momento personal de oración a solas con Dios para buscar y hallar la voluntad de Dios.
Y así como Jesús en el desierto fue tentado por el demonio, así todo el que busca escuchar la voz de Dios en su interior se expone también a las tentaciones del demonio que pretende apartarnos del camino de Dios. Por eso los ejercicios espirituales son un tiempo fuerte de lucha espiritual, de lucha interior, donde la base de la oración es la palabra de Dios que es el arma con la que el cristiano se defiende de las tentaciones.
«Que la dulzura de su mirada nos acompañe, para que podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor». (PP Francisco, Misericordiae Vultus, 24).
sábado, 18 de marzo de 2017
Via Crucis 2017
Las Meditaciones del Via Crucis
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese así mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24).
Desde hace veintiun siglos, (XXI) la Iglesia se reúne para recordar y revivir los acontecimientos de la última etapa del camino terreno del Hijo de Dios. Hoy, como cada año, la Iglesia se congrega para seguir las huellas de Jesús que, «cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se flama Gólgota» (Jn 19, 17).
Estamos aquí, conscientes de que el Viacrucis del Hijo de Dios no fue simplemente el camino hacia el lugar del suplicio. Creemos que cada paso del Condenado, cada gesto o palabra suya, así como lo que han visto y hecho todos aquellos que han tomado parte este, drama, nos hablan continuamente, En su pasión y en su muerte, Cristo nos revela también la verdad sobre Dios y sobre el hombre.
En este año jubilar de la Misericordia en la Iglesia de Yaracuy, queremos reflexionar con particular intensidad sobre el contenido de aquellos acontecimientos, para que nos hablen con renovado vigor a la mente y al corazón, y sean así origen de la gracia de una auténtica participación.
Participar significa tener parte
¿Qué quiere decir tener parte en la cruz de Cristo? Quiere decir experimentar en el Espíritu Santo el amor que esconde tras de sí la cruz de Cristo. Quiere decir reconocer, a la luz de este amor, la propia cruz. Quiere decir cargarla sobre la propia espalda y, movidos cada vez más por este amor, caminar.
Caminar a través de la vida, imitando a Aquel que «soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios» (Hb 12, 2).
Oremos
Señor Jesucristo,
colma nuestros corazones con la luz de tu Espíritu Santo,
para que, siguiéndote en tu último camino,
sepamos cuál es el precio de nuestra redención
y seamos dignos de participar
en los frutos de tu pasión, muerte y resurrección.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
sábado, 4 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
Programación para la Cuaresma
De esta manera nuestra Parroquia se prepara para iniciar el camino Cuaresmal recorriendo los sectores pertenecientes a la Parroquia y llevando el mensaje de Cristo a cada hogar que quiere recibirle.
El Vía Crucis es una manera de recordar la Pasión de Jesús y de acompañarlo en los sufrimientos que tuvo camino al Calvario. Se divide en 15 ESTACIONES que narran la pasión desde que Jesús es condenado a muerte hasta que resucita.
Escucha con atención, medita con respeto y en silencio cada una de las estaciones.
Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre cada una de las familias que se van a visitar, y los que vamos a participar,y que conmemoraremos la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa resurrección. Venga sobre cada uno de nosotros tu perdón, tu consuelo, acrecienta nuestra fe y guíanos hasta tu salvación eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén. Señor que cada vía crucis sea un modo de decirte: Gracias por morir por mí en la cruz para salvarme, te amo y quiero estar cerca de ti en tu sufrimiento.
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