Reciban un cordial saludo, a todos los que a través de este blog de la PARROQUIA INMACULADA CONCEPCIÓN, de Yaritagua, Municipio Peña Estado Yaracuy, Venezuela están en contacto. Queremos crecer como una comunidad cristiana que ANUNCIA, FORMA, CELEBRA Y DA TESTIMONIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Todos los cristianos, nos sentimos invitados y llamados a asumir el compromiso de evangelizar de la que cada uno somos corresponsables. Párroco Jesús Antonio Acero.
Se Invita a la Feligresía en general, a participar de las Charlas de Formación los días martes a partir de las 5:30pm
martes, 24 de mayo de 2016
sábado, 21 de mayo de 2016
Escuela para padres 22 de mayo 2.016
La Iglesia Inmaculada Concepción, invita a participar este domingo 22 de mayo 2.016 en las Catequesis para adultos, impartidas por la Escuela de padres de la Parroquia, ya que la familia es la célula básica de las sociedad y principio de vida “primera educadora de los hijos y formador de personas capaces de trabajar por el desarrollo”, debe encontrar caminos que le permitan responder a esta delicada tarea de constituirse en presencia humana en la gestación de una nueva sociedad.
La Santísima Trinidad, el siguiente domingo después de Pentecostés. 22 de mayo de 2016
La Santísima Trinidad
“La Trinidad” es el término empleado para designar la doctrina central de la religión cristiana: la verdad de que en la unidad de la Divinidad, hay Tres Personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, que son verdaderamente distintas una de la otra.
De este modo, en palabras del Credo de Atanasio: "El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y, sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo". En esta Trinidad de Personas, el Hijo es engendrado del Padre por una generación eterna, y el Espíritu Santo procede por una procesión eterna del Padre y el Hijo. Sin embargo, y a pesar de esta diferencia en cuanto al origen, las Personas son coeternas y coiguales: todos semejantes no creados y omnipotentes. Esto, enseña la Iglesia, es la revelación respecto a la naturaleza de Dios que Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a la tierra a entregarle al mundo, y la que la Iglesia propone al hombre como el fundamento de todo su sistema dogmático.
Un solo Dios en tres Personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
El Misterio de la Trinidad
Un misterio es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que sólo podemos comprender cuando Dios nos lo revela.
El misterio de la Santísima Trinidad, -un sólo Dios en tres Personas distintas-, es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.
Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los Apóstoles. Después de la Resurrección, comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y, cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés, comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Los católicos creemos que la Trinidad es Una. No creemos en tres dioses, sino en un sólo Dios en tres Personas distintas. No es que Dios esté dividido en tres, pues cada una de las tres Personas es enteramente Dios.
Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un sólo Dios. Además, sabemos que cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.
Con todo, las personas de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su misión: Dios Hijo por quien son todas las cosas es enviado por Dios Padre, es nuestro Salvador. Dios Espíritu Santo en quien son todas las cosas es el enviado por el Padre y por el Hijo, es nuestro Santificador.
Lo vemos claramente en la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés
En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.
En la Encarnación, Dios se encarna, por amor a nosotros, en Jesús, para liberarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.
En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en la vida del hombre en la Persona del Espíritu santo, cuya misión es santificarnos, iluminándonos y ayudándonos con sus dones a alcanzar la vida eterna. Para explicar este gran misterio, existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón: La Santísima Trinidad es simbolizada como un triángulo. Cada uno de los vértices es parte del mismo triángulo y sin embargo cada uno es distinto. También podemos simbolizar a la Santísima Trinidad como una vela encendida: La vela en sí misma simboliza al Padre, la cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre y la llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres son "vela", pero son distintos entre sí. Hay quienes simbolizan a la Santísima Trinidad en forma de trébol. Cada una de las hojas es "trébol" pero son distintas entre sí. ¿Que hacemos al persignarnos? "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" Es costumbre de los católicos repetir frecuentemente estas palabras, principalmente al principio y al fin de nuestras acciones. Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la Santísima Trinidad. En el nombre del Padre: Ponemos la mano sobre la frente, señalando el cerebro que controla todo nuestro cuerpo, recordando en forma simbólica que Dios es la fuente de nuestra vida. ...y del Hijo: Colocamos la mano en el pecho, donde está el corazón, que simboliza al amor. Recordamos con ello que por amor a los hombres, Jesucristo se encarnó, murió y resucitó para librarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna. ...Y del Espíritu Santo: Colocamos la mano en el hombre izquierdo y luego en el derecho, recordando que el Espíritu Santo nos ayuda a cargar con el peso de nuestra vida, el que nos ilumina y nos da la gracia para vivir de acuerdo a los mandatos de Jesucristo. Algunas personas argumentan que no es verdad porque no podemos entender el misterio de la Santísima Trinidad a través de la razón. Esto es cierto, no podemos entenderlo con la sola razón, necesitamos de la fe ya que se trata de un misterio. Es un misterio hermoso en el que Dios nos envía a su Hijo para salvarnos.
Nuestra Iglesia de Yaracuy se encuentra de Fiesta, gracias a Dios y a la Virgen
Gracias Padre Santo por él nuevo Obispo que le has regalado a la Diócesis de Yaracuy
Hoy nuestra Iglesia de Yaracuy está de fiesta por celebrar la Ordenación Episcopal del tercer Obispo que guiara y gobernara la grey de la Iglesia local, lugar desde donde preside las celebraciones litúrgicas, imparte justicia y confiere los Sacramentos. (Diócesis de San Felipe).
Cómo Obispo, es Sucesor de los Apóstoles, y como tal, está constituido como pastor y maestro de la doctrina, sacerdote del culto sagrado y ministro para el gobierno (Código de Derecho Canónico, 375, 1). El Obispo tiene la plenitud del Sacerdocio, con potestad total, por la que gobierna la Iglesia local o particular en comunión con el Papa.
Ordenación Episcopal de Moseñor Victor Hugo Basabe 21 de mayo 2.016, Dióceis de San Felipe- Yaracuy
Recibimiento a nuestro nuevo Obispo Víctor Hugo Basabe en la Diócesis de San Felipe
Realizan procesión de entrada
Ritos Iniciales para la Ordenación del nuevo Obispo
Ya es Formalmente Obispo de la Diócesis de San Felipe, y toma posesión Monseñor Victor Hugo Basabe
Se sienta en el trono y procede a saludar a los Obispos, Sacerdotes, Religiosas y Seminaristas
Son interesantes los signos que se otorgan al Obispo en su ordenación episcopal:
El anillo, signo de su desposorio con la Iglesia particular (la diócesis) a la cual sirve (la comunidad de los bautizados). De allí que, tanto en la tradición oriental ortodoxa como en la occidental católica, debe ser célibe, porque su esposa es la Iglesia, a la cual sirve amorosamente.
El pectoral (cruz sobre el pecho), signo de que Jesús debe estar en su interior y ser el dueño de su corazón para representarlo.
El báculo o cayado, signo del pastor que es solícito con sus ovejas para guiarlas hacia buenos pastizales y defenderlas de los enemigos que las asechan (principalmente el pecado).
La cátedra, de Maestro del Evangelio, lugar desde el cual preside el culto y dirige la oración (se encuentra en la Catedral, en el centro del presbiterio, y sólo es ocupada por él).
El solideo (pequeño gorrito morado), por el cual sólo a Dios (“soli Deo”) da la gloria.
Y la mitra (sombrero en forma de punta, con dos tiras que salen por el costado, detrás, debajo), antiguo signo de dignidad entre los romanos, pero que en él representa su contacto experiencial con Dios (“que brille en ti el esplendor...” de la fórmula de imposición de la Mitra). Véase Éx. 34, 29-30.35 (el rostro de Moisés “irradiaba” al conversar con Dios) . Él es el primer Catequista o Evangelizador en su diócesis. El primer Liturgo, o el que anima el culto y la oración, principalmente a través de los sacramentos. Y el primer Servidor de la unidad de los fieles ( por ello el Papa se llama a sí mismo “el Servidor de los Servidores de Dios”). Finalmente, tenemos que decir que el Obispo, en comunión con los demás Obispos y con el Sucesor del Apóstol Pedro (el Obispo de Roma o Sumo Pontífice), conforma lo que se denomina el “Magisterio de la Iglesia”. ¿Qué hace un obispo? Tres son las funciones de un obispo: enseñar, santificar y gobernar. Enseñar: Los obispos tienen él deber de anunciar a todos el Evangelio de Dios, según el mandato que nos dejó Cristo de ir por todo el mundo para predicar el Evangelio. El oficio del obispo, en materia de enseñanza no es sólo el de la predicación, el de dar a conocer la palabra de Dios. Debe también vigilar para que esta palabra de Dios no sufra desviaciones y fallos para que de este modo quede garantizada a todos los fieles la posibilidad objetiva de profesar sin error la fe auténtica. Para cumplir este servicio Cristo ha dotado a los obispos la infalibilidad cuando ejercen su ministerio con el sucesor de Pedro, sobre todo en un concilio ecuménico. Esto no quiere decir que los obispos sean infalibles, sino que la asistencia divina les es concedida cuando enseñan en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma, Pastor de toda la Iglesia, una enseñanza que conduce a una mejor inteligencia de la Revelación en materia de fe y de costumbres. Todos nosotros debemos adherirnos a las enseñanzas de los obispos cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice. Santificar: La Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia particular. Por lo tanto, al obispo le toca ser el administrador de la gracia del sumo sacerdote, en particular en la Eucaristía que él mismo ofrece o cuya oblación asegura por medio de los presbíteros (sacerdotes). Además, el obispo, junto con los presbíteros (sacerdotes) santifican la Iglesia con su oración y su trabajo, por medio del ministerio de la palabra y de los sacramentos. Hay que recordar que el obispo es el ministro ordinario del sacramento de la confirmación. Los obispos generalmente gobiernan en una porción de territorio que se llama diócesis. Las diócesis se forman de acuerdo a características similares de personas, cultura, costumbres, lenguaje. A su vez, las diócesis de un país o territorio determinado forman las Conferencias Episcopales. Gobernar: Teniendo como modelo a Cristo, Buen Pastor y no de acuerdo a los criterios humanos del poder. Gobernar buscando ante todo el bien de las almas a él encomendadas. En esta misión de gobernar deberá ver en esas almas a verdaderos hermanos a los que deberá guiar, ayudar y, llegado el caso, corregir por el bien de ellos. Un padre, cuando ve que su hijo se equivoca, lo corrige. Y no podemos tildar a ese padre de tirano o intolerante. El Obispo buscará en todo y sobre todo el bien de sus súbditos y por ello deberá dictaminar lo que mejor corresponda a su bien espiritual.
viernes, 20 de mayo de 2016
jueves, 19 de mayo de 2016
Festividad Litúrgica de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote 19 de mayo 2.016
Los sacerdotes han de ser como Cristo: Sacerdotes y víctimas.Se celebra el jueves posterior a la solemnidad de Pentecostés. Tiene categoría de fiesta y cuenta con textos propios para la Misa y para el Oficio. En muchas diócesis se celebra también en este día la Jornada de santificación de los sacerdotes. La fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, fue introducida en España en 1973. Posteriormente fue solicitada por numerosos Episcopados de todo el mundo. Mediante el bautismo, todos hemos sido configurados con Cristo Profeta, Sacerdote y Rey. Nuestra vida es sacerdotal en la medida en que, unida a la suya, se convierte en una completa oblación al Padre. Esta festividad sacrosanta ha de ser para todos los católicos un día intensamente sacerdotal. Un día para amar el sacerdocio de Jesucristo prolongado en sus ministros. Para agradecer a Cristo este don inestimable. Ha de ser una jornada de santidad sacerdotal que nos reúna a todos: pastores y seglares, con un solo corazón y una sola alma, para pedir muchos y santos sacerdotes.Y ha de ser un día para agradecer a los sacerdotes su entrega absoluta. El sacerdote actúa en la persona de Cristo, perdona con el perdón de Dios, lleva su Palabra que se encarna en su propia palabra, perpetúa la presencia real de Cristo entre nosotros. Si a veces nos defrauda su insuficiencia personal, pensemos que a Dios no le ha estorbado. Consideremos el peso de la dignidad divina que lleva dentro. Y ¡cuántas veces no habremos ayudado a tal o cual sacerdote a superarse! ¡Cuántas lo habremos hundido más aún en el aislamiento, con la incomprensión y la maledicencia! Es momento de hablar con valentía de la vida sacerdotal como de un valor inestimable y una forma de vida espléndida y privilegiada, porque se funda en la Palabra irrevocable de Dios. Porque el sacerdote está al servicio de todos los hombres. Y porque su acción no tiene por límite su propia capacidad de obrar, sino que se inscribe en la acción de Dios que obra a través de él. El sacerdote nos introduce en la memoria del Señor, no sólo en su pascua, sino en el misterio de toda su obra, desde su bautismo hasta su pascua en la cruz. Él exhorta a la asamblea de los creyentes a vivir en sintonía con el sacrificio de la cruz, que ésta vuelve a vivir en el presente en espera de su consumación definitiva. Por eso el ministerio del sacerdote no se puede limitar a la celebración de un rito; compromete toda la vida y se desarrolla de acuerdo con todo el orden sacramental. A todos los Sacerdotes… ¡Gracias, queridos Sacerdotes por su amor!
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